miércoles, 22 de noviembre de 2017

Capítulo 11.- Iconografía renacentista (Edad Moderna, años 1425 a 1525)

Estos dos grabados de Albrecht Dürer (Durero), realizados en 1495 y 1515, exhiben el contraste estilístico entre el naturalismo gótico y el naturalismo renacentista; en el segundo caso las figuras se reducen y comparten protagonismo con el espacio que las contiene. Se titulan El caballero, el dominio y la muerte, y San Jerónimo, respectivamente. Viena: Albertina


Serenidad y equilibrio: ideal estético del
Renacimiento italiano. Escena representada
con claridad, asunto único, luz blanca, nitidez,
color dulce. Rafael, Virgen con el Niño
 y San Juan,1500, Madrid, Prado
Iconografía del espacio 
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En el tiempo del gótico tardío o flamígero, algunos artistas italianos van por libre. Brunelleschi ha inventado un artificio que mejora la ilusión espacial hasta tal punto que el espacio mismo arrebata el protagonismo a las figuras insertas dentro de él. Eso es sobre todo el estilo renacentista: la imagen con un espacio tan importante como las figuras. Pero también la simplificación de la imagen. Frente al preciosismo gótico, la imagen fácil de mirar y comprender. 
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ESTÉTICA Y ESTILO     Calmo naturalismo     Naturalismo que suele mostrarse calmo (composiciones ortogonales) y nítido (luz blanca, colores dulces) para facilitar la comprensión de la iconografía.
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SOPORTES     Apoteosis del fresco     Asombra el desarrollo otorgado al fresco, debido sin duda a que la arquitectura es el soporte ideal para desarrollar el trampantojo y este es un ideal de figuración moderna como expusimos en el capítulo de introducción (véase capítulo 11).
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En el fresco más grande pintado en su tiempo, Miguel Ángel (Génesis y profetas, 1508-1512, Capilla Sixtina) simboliza el mundo pagano por medio de varones desnudos, muy nerviosos ante el advenimiento de la cultura judeocristiana, cuya historia bíblica se representa en los cuadros centrales del techo. En las paredes se alinean escritores, sibilas, profetas; todos los que redactan el nuevo culto.  
Creación de Eva en el centro; desmnudos en las esquinas. Para el techo de la
Capilla Sixtina, Miguel Ángel ideó una arquitectura en trampantojo
a la que adosó el mayor catálogo de desnudos pintado hasta la fecha
 
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ICONOGRAFÍA (I)     El espacio: perspectiva y escorzo     La ilusión figurativa pasa por controlar el naturalismo de todos sus componentes formales: color, textura, luz, espacio. La perspectiva (=perspectiva cónica), inventada por Brunelleschi hacia 1416 para mejorar el efecto ilusionista del espacio representado, se convirtió en la perspectiva naturalista propiamente dicha. Con ella se alcanza el trampantojo casi perfecto, el ilusionismo definitivo.
Dibujo explicativo para escenografía, por
Fernando Galli Bibbiena, siglo XVII

La Trinidad que pintó Masaccio en 1427, todavía ante la 
presencia de los comitentes (recuerdo medieval de
 retrato inserto en escena religiosa) incluye un espacio 
perspectivo decorado con ornamento jónico y
corintio. Fue pintado, seguramente, por su gran amigo 
Filippo Brunelleschi, inventor de la perspectiva.
 El efecto de trampantjo era tan excelente que los primeros 
visitantes creían verdaderamente que se habí adosado una nueva 
capilla en la pared de Santa Maria Novella, Florencia
Los recursos de la perspectiva renacentista en la fotografía del siglo XXI:
suelo, paredes y techo incrementan la profundidad con sus elemenos decrecientes; 
exactamente igual que hacían en el siglo XV con los casetones del techo o las 
baldosas del suelo a dos colores en damero. Jonathan Millar ganó el certamen 
de fotografía on the Road (2014) con estafoto del Eurotúnel de los Alpes
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El trampantojo ya había sido utilizado por los romanos antiguos para decorar sus villas simulando ventanas abiertas a paisajes y urbes. La perspectiva mejoró el efecto y justificó el uso del trampantojo decorativo en la decoración de los palacios más eminentes (Rafael, estancias del Vaticano, ha. 1500). Podría decirse que el nuevo tema iconográfico, y desde luego el más característico del Renacimiento italiano es el espacio en sí. Casi todos los pintores proceden de igual modo al pintar sus escenas: primero diseñan un espacio, lo decoran (casi siempre con casetones en el techo y losetas de damero en el suelo, pues en perfectiva mejoran el efecto de profundidad) y después, solo después, añaden los personajes sobre esos escenarios previamente configurados. 
El trampantojo, al ser ventana, siempre es interiorismo. No hay ábside en Santa Maria Presso San Satiro, pero sí un ábside de pega, gracias a Bramante. El trampantojo puede diseñarse tridimensional (Borromini, galería en Palazzo Spada, Roma), o parecerlo, como en los espacios fingidos de las bambalinas teatrales imaginados por la familia de escenógrafos Galli Bibbiena. El artista conquista del espacio.
Otro procedimiento para representar la profundidad suele sumarse a la perspectiva: el escorzo. Fue este sistema favorito de Andrea Mantegna (Camara de los Esposos, Palacio Ducal de Mantua).
Simulados armarios en el Studiolo de Federico de Montefeltro, ha. 1576, Palacio Ducal de Urbino. La trama de celosía en las puertas incrementa el preciosismo de la ejecución, pero sobre todo mejora el efecto de profundidad
La obra más espectacular del trampantojo renacentista italiano se esconde en el Palacio Ducal de Urbino: Studiolo de Federico de Montefeltro, obra maestra del ilusionismo renacentista logrado con dibujo y marquetería, obra de artistas todavía no esclarecidos.   
Giorgione, Venus dorminda, Dresde,
Galería de Artistas Antiguos

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ICONOGRAFÍA (II)     El desnudo     Se recupera la desnudez como ejercicio para asimilar la anatomía humana y se representa en el arte público “adecentado” con excusas míticas y religiosas como “Venus”, “Tres Gracias”, “San Sebastián”, etc. En ningún caso la representación de la desnudez femenina supera el modelo de la Afrodita Kinidia (véase capítulo 5) y en esta convención se mantendrá hasta el presente.

ICONOGRAFÍA (III)     Retrato y autorretrato     En el siglo XV los pintores flamencos sustituyeron el retrato de perfil por el retrato frontal o levemente girado, es decir, el modelo de retrato que ha permanecido hasta nuestros días. Y, además, ya no habrá solamente retratos sino también autorretratos.

 
Mantegna, San Sebastián, 1480, Louvre
Pierre et Gilles, San Sebastián, 1987.
Iconografía favorita del pop homoerótico



 

 

 

 

 

 



Jan van Eyck retrata o se retrata,
quizás él mismo: Hombre con turbante,
siglo XV, Londres, National
Otro holandés, Stephen Vanfleteren,
retrata al arquitecto
 Rem Koolhaas en 2013
confiriéndole una textura pétrea,
plenamente arquitectónico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

Iconografía: publicidad del rey
Maximiliano I      Los casos más estudiados son los de Maximiliano I y el emperador Carlos V. Disponían de amplios recursos para difundir su gloria: cronistas de pago, desfiles y fiestas triunfales y todo un repertorio iconográfico para inmortalizarse. Se conservan dos obras imponentes: un arco triunfal sobre papel y un desfile sobre pergaminos

Arco Triunfal de Maximiliano I, 1515, diversos autores. Imagen impresa en 36 hojas a partir de 195 bloques xilográficos, el mayor grabado nunca creado. El rey pretendía enviar copias a las ciudades donde se mostrarían en los atrios de los ayuntamientos y en los palacios de los distintos príncipes del Sacro Imperio Germánico. Incluye bustos de Julio César y Alejandro Magno, porque el rey se vendía aquí como el pináculo de una grandiosa estirpe. 171 bloques se conservan en la Albertina de Viena; la impresión completa se guarda en la Galería Nacional de Washington.
 

Carlos V     Nada menos que Tiziano y los escultores Leoni (Pompeo, Leone) encabezan la lista infinita de publicistas a cargo de la imagen del emperador, dotado asimismo de cronistas y poetas a sueldo. La campaña de Túnez, efímera victoria, fue el motivo utilizado por el emperador para celebrar desfiles triunfales de camino hacia su corona de emperador. Tan seguro estaba del empleo que podía darse a esta campaña que se hizo acompañar por el artista encargado de dibujar los cartones necesarios para elaborar los tapices que conmemoran esta hazaña bélica.  

Leone Leoni, Carlos V aplastando el furor turco, 1555, Prado


Iconografía: ficción renacentista
TEATRO     Commedia dell'Arte     A lo largo del siglo XV se estabiliza en Italia y después en toda Europa, un teatro espontáneo, económico, siempre gracioso y organizado en torno a figuras arquetípicas enmascaradas: los enamorados Arlequín (famoso traje de remiendos que recuerda su origen humilde), listo e ingenioso, y Colombina, a menudo pizpireta e ingeniosa también; el amigo torpón pero filosófico y buen cantante (Polichinela), los familiares que dan problemas a los enamorados (Pantalón o Pantaleón), el cómplice de Arlequín (Doctor). Este fenómeno cultural demostró su solidez: sobrevivió hasta la Primera Guerra Mundial.  

Arlequín dibujado por Marcel Sand, 1860

Todos los personajes masculinos y usaban una máscara-antifaz, lo que hasta cierto punto nos recuerda la caracterización del antiguo teatro clásico. 

Un ejemplo perfecto de la supervivencia de este modelo lo constituye hoy una de las diez óperas más representadas en el mundo: G. Rossini, El barbero de Sevilla, 1813, con estos personajes: Almaviva (Arlequín), Rosina (Colombina), el barbero (Polichinela), el tío de Rosina (Pantaleón), etc.  

NOVELA     Orlando furioso    Ludovico Ariosto, Orlando furioso, 1516; traducida al español ya 1549. Más de 38.000 versos describen este mundo total de amores no correspondidos, luchas medievales entre cristianos, sarracenos, y figuras fantásticas. Incluye un viaje a la luna. Reutilizada por innumerables creadores posteriores, docenas de obras teatrales y óperas, acaso un centenar de novelas (incluyendo Borges, Italo Calvino, Salman Rushdie) los nombres de sus personajes aún resuenan en nuestros oídos: Orlando y Angélica, Bradamante y Medoro, la bruja Alcina, etc.

 

Iconografía: ficción contemporánea

Aunque algunos de los artistas del renacimiento italiano son harto conocidos, objeto de películas, series de televisión y documentales (en espacial, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel), ninguno de ellos puede competir en presencia mediática actual con Lucrecia Borgia. 

Los Borgia     Cuando Gaetano Donizetti y Felice Romani estrenaron Lucrecia Borgia en 1834, inspirada en la obra homónima de Víctor Hugo, instalaron en nuestra memoria un modelo difícilmente superable de mujer fatal, al mismo tiempo madre enternecedora y asesina implacable. En realidad, los estudios serios biográficos sobre esta dama, la pintan como una víctima de las ambiciones política de su padrre, el papa Alejandro VI, y su hermano, César Borgia. El gran escritor y creador de bestseller Mario Puzo (Borgia, 2001) considera a esta familia de origen valenciano la creadora de la mafia, el crimen organizado italiano. 

Esta ópera de absoluta vigencia, grabada al menos una docena de veces, es responsable de difundir la leyenda negra de esta supuesta envenenadora, demonizada sin duda por los enemigos de esta dinastía. Y hay quien dice que no hay tal cosa llamada mala publicidad. 

Ningún otro personaje eminente de aquel tiempo, ni siquiera Leonardo, ha generado una avalancha tal de literatura, teatro y cine. 

Encuadernación de la edición integral de Los Borgia escrita por Alejandro Jodorowky y dibujada por Milo Manara en la década de 1970


 






Lo bueno de un libro digital como el nuestro es que podemos cambiar de portada cada vez que queremos compartir una imagen. Este otoño he ...